Reproducir la luz natural

El cuerpo humano está preparado para vivir en la naturaleza según los ritmos que marca la luz del sol. A causa de la producción natural de serotonina (durante las horas de luz) y de melatonina (durante las horas de oscuridad), nuestro biorritmo hace que seamos más productivos durante el día y más propensos al descanso durante las horas nocturnas. Incluso las estaciones afectan a nuestro biorritmo: durante el verano la mayor cantidad de luz hace que seamos más activos, mientras durante el invierno la escasez de luz nos hace sentir más cansados y con la necesidad de descansar. Pero la vida laboral nos lleva a asumir un ritmo distinto, regulado por necesidades de productividad; la consecuencia de esta adaptación “forzada” representa para nuestro cuerpo una fuente de estrés considerable. El método más eficaz para reducir al mínimo este tipo de estrés es conseguir que la luz que reciben nuestros ojos en el ambiente laboral sea lo más similar posible (en cantidad y en calidad) a la solar.
La sobrecarga del aparato visual también es nociva para la salud del ojo. Se manifiesta con diversos síntomas como escozor, lagrimeo, sequedad ocular, sensación de cuerpo extraño, molestias o dolor ocular, o incluso una visión nublada o doble.

Estos trastornos pueden causar, a la larga, auténticas enfermedades provocando dificultad de concentración, dolores de cabeza encima de los ojos o en las sienes, enrojecimientos, escozor y molestias en los ojos ya desde la mañana al levantarse. Una exposición continua a una fuente de luz equivocada puede provocar una serie de patologías, tanto directas como indirectas. Al contrario, una buena calidad y flexibilidad de la visión es una premisa fundamental para el propio bienestar general.
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Los efectos secundarios de una luz equivocada

Modificación del biorritmo

La exposición a una fuente de luz poco eficaz lleva a una sensación de postración también en las horas normalmente dedicadas al trabajo.

Estrés y dolor de cabeza

Demasiada luz, o una luz demasiado directa es causa de estrés, tensiones nerviosas y dolores de cabeza.

Patologías oculares

El cansancio visual, además de conllevar el riesgo de graves patologías oculares, puede tener un efecto indirecto sobre el humor y la percepción emotiva de buena salud y bienestar.

Neuralgias

El uso continuo de una fuente de luz inadecuada podría llevar al médico a asumir posturas innaturales, provocando dolores y patologías del aparato locomotor.

¿Y en el paciente?

La lámpara operatoria es el elemento que se encuentra de forma permanente delante de los ojos del paciente. Una iluminación equivocada es fuente de estrés también para el paciente que corre el riesgo de quedar “deslumbrado” con cada movimiento de la lámpara. Este estrés se refleja de forma inevitable en la percepción que tiene del estudio médico en el que se encuentra. Un paciente más relajado estará más dispuesto a recibir tratamientos y también a volver al estudio.

 

Calidad de la luz

En la elección de una lámpara dental es necesario considerar algunas características para determinar la calidad de su luz. En efecto, es indispensable que la luz artificial sea capaz de reproducir de forma fiel los colores de los materiales y de los tejidos, que pueden aparecer distintos según la temperatura de color de la fuente de luz y el relativo rendimiento cromático. Esto tiene una importancia fundamental para que el trabajo tenga éxito. La temperatura de color se mide en Kelvin (K): A un valor más bajo corresponde una tonalidad de color más cálida que tiende hacia el rojo. A una temperatura más alta corresponden tonalidades más frías (verde y azul). El valor de referencia “neutro” de la temperatura de color, el blanco “puro”, corresponde al sol de mediodía en una bonita jornada y es de aproximadamente 5000 K.

También la luz del sol incide en la percepción cromática: con el cambio de las horas del día o de las estaciones vemos los colores de forma distinta. Por ello es importante disponer de una fuente luminosa que, en cualquier momento, sea capaz de dar al médico informaciones precisas. Todas las lámparas FARO disponen de regulación de intensidad para que la función visual pueda percibir los minúsculos detalles del campo operatorio con el mínimo esfuerzo, manteniendo la temperatura de color de forma constante a 5.000 K.

 

¿Cuánta luz?

La cantidad de luz necesaria para una correcta iluminación del campo operatorio depende de diversos factores. Una iluminación correcta debe tener características de intensidad, distribución y calidad adecuadas, para que la función visual del médico capte los detalles del campo operatorio. De acuerdo con la edad del médico, por ejemplo, podrá ser necesario disponer de una mayor o menor cantidad de luz. Además, cuanto más pequeños serán los detalles a observar, mayor será la intensidad luminosa solicitada. Por tanto, una buena fuente de iluminación tiene que poderse regular sin perder las características de temperatura de color y de uniformidad de iluminación.

Gestionar el contraste

Para evitar el estrés visual es necesario evitar un contraste excesivo entre el área de trabajo y el ambiente circundante; la continua necesidad de adaptación con cada desplazamiento de la mirada lleva a un inevitable cansancio del ojo y, por tanto, se recomienda que la iluminación de la estación de trabajo sea superior a la de la sala; además, para una actividad visual más cómoda, la fuente luminosa no se tiene que dirigir directamente hacia el ojo: se tiene que colocar detrás, de lado o encima del observador.

El deslumbramiento

El deslumbramiento, además de molesto, es potencialmente nocivo puesto que puede provocar lesiones oculares a nivel de la retina. Las lesiones pueden estar determinadas por un efecto térmico (coagulación de las proteínas de la retina) o por un efecto fotoquímico (reacciones químicas, sin aumento de la temperatura). Sobre todo los niños están expuestos a este riesgo porque están sujetos al desarrollo de las defensas naturales. El proyecto óptico de luz reflejada FARO proporciona un punto definido y no produce calor propio para reducir al mínimo el fenómeno. En caso de pacientes con patologías oculares evidentes también es posible obtener una protección total mediante la utilización de gafas protectoras específicas.

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